Franquiciados e inversores impulsarán la próxima etapa de crecimiento de la franquicia
Franquiciados que abren nuevas unidades e inversores que aportan capital a las centrales contribuirán a una expansión más sólida de las redes
Desde hace tiempo sigo de cerca la evolución de la franquicia en España y en otros mercados. En países como Estados Unidos, Brasil o Francia observo tendencias que ya empiezan a desarrollarse en España y que, en mi opinión, ganarán protagonismo en los próximos años. Entre ellas, el desarrollo de empresarios que gestionan varias unidades y la incorporación de inversores a las centrales franquiciadoras.
Creo que una parte importante del próximo crecimiento vendrá de los propios franquiciados: empresarios que abren una primera unidad, obtienen buenos resultados y deciden seguir invirtiendo. Se convierten así en franquiciados multiunidad y, en algunos casos multimarca. Conocen el negocio desde dentro, han adquirido experiencia de gestión y confían en la marca y en la franquicia. Esa combinación les anima a dar el siguiente paso y abrir nuevas unidades.
Al mismo tiempo, veo una oportunidad creciente en la entrada de capital en las centrales, incluidas empresas que están empezando a franquiciar y cuentan con un negocio probado. El capital, acompañado de experiencia empresarial y capacidad de gestión, puede ayudarles a fortalecer su organización y aprovechar nuevas posibilidades de desarrollo.
¿Por qué un franquiciado decide abrir más unidades?
Cuando un franquiciado abre un segundo establecimiento, lo hace desde la experiencia. Conoce los costes, los márgenes, las exigencias de gestión y el apoyo que recibe de la central. La rentabilidad de su primera unidad y la confianza en la marca le animan a seguir invirtiendo.
Pensemos, por ejemplo, en un franquiciado que gestiona un centro de servicios. Ha conseguido una clientela recurrente, cuenta con un responsable que dirige la actividad diaria y obtiene resultados estables. Si aparece una oportunidad en una zona cercana, puede plantearse una segunda apertura aprovechando lo aprendido y parte de su estructura de supervisión.
Para la central, esa decisión aporta una información valiosa que puede y debe replicar. Un empresario que ya forma parte de la red y quiere ampliar su inversión está expresando confianza desde la experiencia. Entender qué le ha permitido obtener buenos resultados ayuda a identificar las condiciones que deben acompañar las siguientes aperturas.
Por eso creo que las centrales deben prestar más atención al potencial de desarrollo de sus propios franquiciados. Conocer sus objetivos, valorar su capacidad de gestión y planificar con ellos nuevas oportunidades puede convertirse en una parte importante de la estrategia de expansión.
Franquiciados multiunidad: cómo dar el siguiente paso
El paso hacia la segunda, la tercera o la décima unidad exige una evolución empresarial. El franquiciado necesita formar responsables, delegar funciones y construir un equipo que pueda funcionar sin su presencia permanente en cada establecimiento.
La marca también debe organizarse para acompañar y estimular ese crecimiento. Identificar a los franquiciados con capacidad y voluntad de expansión permite trabajar con ellos en un plan que contemple ubicaciones, recursos y plazos.
Por ejemplo, antes de una segunda apertura, la central puede ayudar al franquiciado a formar al nuevo encargado, evaluar el local y preparar el lanzamiento comercial. Cuando gestiona varias unidades, puede facilitarle herramientas para comparar ventas, costes y márgenes, junto con un seguimiento que permita detectar dificultades a tiempo.
Para hacerlo, la central necesita orientarse en este sentido y reforzar su equipo y su estructura. Un multifranquiciado que gestiona varias unidades requiere un nivel de soporte altamente profesionalizado. Animar a reinvertir exige respaldar cada oportunidad.
Con el tiempo, algunos de estos empresarios pueden incorporar otras marcas y convertirse en operadores multimarca. Veo en este perfil una oportunidad relevante para las redes, especialmente cuando la central cuenta con la organización y los recursos necesarios para acompañar su evolución.
Invertir en una central franquiciadora para impulsar su desarrollo
La incorporación de inversores en las centrales de franquicia abre una oportunidad para empresas con un negocio probado y potencial de crecimiento. El capital, acompañado de experiencia y capacidad de gestión, puede darles el empuje necesario para reforzar sus equipos, mejorar sus herramientas y acelerar su expansión.
También permite impulsar el marketing, dar mayor visibilidad a la marca, atraer clientes y llegar a nuevos franquiciados. Con una organización preparada, estos recursos amplían las posibilidades de abrir mercados, desarrollar la red y aprovechar oportunidades que hasta ese momento quedaban fuera de su alcance.
Para aprovechar ese potencial, muchas empresas necesitan fortalecer su organización: documentar procesos, desarrollar la formación y disponer de equipos capaces de acompañar a los franquiciados. La inversión puede facilitar esa preparación y ayudar a que la central mantenga la calidad del soporte mientras la red crece y sus franquiciados abren más unidades.
Las marcas que empiezan también tienen una oportunidad
Este interés inversor también puede alcanzar a empresas que están dando sus primeros pasos en franquicia. Una marca joven puede resultar atractiva si cuenta con un negocio probado, una rentabilidad contrastada y un plan creíble para reproducir sus resultados en nuevas ubicaciones.
En esta etapa, considero fundamental valorar la capacidad del equipo para transmitir el modelo y acompañar a los primeros franquiciados. Los recursos y la experiencia del inversor pueden ayudar a preparar el proyecto y dar impulso a sus primeras aperturas.
Las primeras unidades franquiciadas permiten ajustar procesos, mejorar la formación y comprobar cómo funciona el negocio en distintas circunstancias. Cuidar su desarrollo ayuda a construir una base sólida para la expansión y aporta referencias valiosas para los empresarios que se incorporen después.
La rentabilidad como base de la expansión
Creo que veremos una franquicia más apoyada en empresarios que reinvierten y en centrales que incorporan recursos para mejorar su capacidad de desarrollo.
Para que esa evolución se consolide, la rentabilidad de los establecimientos debe ocupar un lugar central en las decisiones. Es lo que permite al franquiciado seguir invirtiendo, a la marca fortalecer su red y al inversor valorar el recorrido del proyecto.
El número de aperturas seguirá siendo relevante, pero cada nueva unidad debe contar con unas condiciones razonables para funcionar y con una organización capaz de acompañarla.
Ahí es donde veo el mayor potencial: en franquiciados que quieren seguir invirtiendo porque sus resultados les animan a hacerlo y en centrales que se preparan para responder a esa confianza.
Desde nuestra filial Tormo Capital ya estamos trabajando en esta dirección, participando en empresas con potencial de desarrollo en franquicia y aportando capital, experiencia e implicación para fortalecer su organización e impulsar su expansión.
Eduardo Tormo
Fundador y CEO de Grupo Tormo, integrado por Tormo Franquicias, Tormo Capital, Tormo Consultores, Franquicias Hoy y distintas sociedades de participación en empresas franquiciadoras. Es empresario, consultor e inversor especializado en franquicia, expansión empresarial y desarrollo de modelos de crecimiento. Ha participado en más de 1.000 proyectos empresariales y en procesos de expansión nacional e internacional.